* Afronta las tareas pensando que, en principio, es la única oportunidad que tienes para llevarlas a cabo, porque nadie te garantiza que pueda haber otra. Si aun así, una vez hechas, el resultado no te satisface, no lo consideres un fracaso, sino una oportunidad para aprender.
* Cuenta con los imprevistos: al tiempo que asignes a una tarea, añádele cinco o diez minutos extra para las contingencias que puedan surgir.
* Dedica parte de tu tiempo a planificarlo, y ganarás horas: una hora de planificación ahorra tres en el momento de llevar a cabo el trabajo.
* No intentes acapararlo todo; delega trabajos y confía en quienes los realicen. De nada sirve que, tras asignarlas, pierdas el tiempo observando a los demás. Tus colaboradores deben mantenerte informado de cómo marchan.
* Filtra las llamadas, a través de una persona o aparato, porque no es posible atenderlas todas. Eso sí, encárgate de devolver las importantes cuando te venga bien.
* Aplaza las tareas según su importancia y no según su volumen de trabajo. Si algo es importante, no conviene que lo relegues.
* Controla las visitas. Aunque quieras evitarlas, las visitas imprevistas surgen. Al igual que con las llamadas, puedes filtrarlas, pero si finalmente se “cuelan” en tu despacho, di que estás trabajando y propón una nueva cita. Otro método: aproximarte al interlocutor cuando entre, o acudir a su despacho, para poder controlar el final.
* Desglosa las tareas grandes o pesadas en partes más pequeñas, fijando para cada una un momento para empezar y otro para concluirla. Y es que, si las pospones, terminarás por realizarlas cuando tu energía esté bajo mínimos y necesitarás dedicarles más tiempo.
* Utiliza la hora del café o las reuniones informales para charlar, porque durante el resto de horas de trabajo se pierde mucho tiempo.
* Aprovecha los viajes: de este modo, no sufrirás las interrupciones habituales de la oficina.
* No tengas miedo a decir “no” si la situación lo requiere. Hazlo de forma cortés, explicando tus razones y ofreciendo alternativas.
* Revisa el email a primera hora de la mañana, haciendo una selección de correos “pendientes de contestar” y eliminando el spam. En los ratos muertos, comprueba los que hayan entrado nuevos y aprovecha para contestar a alguno de los pendientes.
Extraido de: Emprendedores.es
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